domingo, 19 de octubre de 2008

DOS. ENTRE VISITAS

Volví de las fiestas con una sensación agridulce en la maleta. No sé explicar porqué, o quizás si pero me lo guardo para mí...
Aquí el mal tiempo ha desaparecido, aunque sigue habiendo más humedad. Sigo dando paseos por la playa, unidos a conversaciones más o menos trascendentales con mi hermano, que decidió acompañarme por unos meses, de modo que la soledad ya no es tan grande.
Las clases siguen su curso, sin demasiada dificultad, la verdad es que no suponen ningún reto excesivo. Tan sólo el hecho de aprobar y quitarme algunas asignaturas de la carrera me motivan a acudir a las aulas.
De nuevo, he pensado mucho en mi ciudad. Y cada día que paso aquí la extraño más, nunca me había planteado lo que me gustaba hasta que he estado lejos. Sus calles, esa luz especial, la gente, el frío, el cierzo, no es que sea mejor, es diferente, pero me gustan más allí. Supongo que forman parte de mí. Después de esta experiencia, viajar toma otro sentido.
Estoy a diez días de volver otra semana, pero esta vez he aprendido, vuelvo sin esperar nada, para poder sorprenderme de las cosas buenas y que no me duelan demasiado las malas. No quiero regresar otra vez con esa sensación agridulce quemándome en la garganta.

sábado, 18 de octubre de 2008

SATURACIÓN

Amor por una idea,
amor por la gente,
amor por tí,
todo ha hecho que abandone,
que me abandone una y otra vez.

Decepción del padre, del hermano, del amigo,
son juicios y cadenas que no elegí
pero con las que tengo que cargar de todos modos.

Rechazo y decepción,
eso es lo que recibo
a cambio de darme continuamente
por todo en lo que creí, pero no más.

Porque ¿saben qué? ya me cansé,
estoy harta de que me den
con la puerta en las narices.
Así que eso mismo les digo, PUERTA.

Puerta a la politica, puerta al movimiento social,
puerta al compromiso, puerta al cambio
puerta a dejar entrar, puerta a sentir...
A partir de ahora, seamos egoistas, seamos hedonistas...

lunes, 6 de octubre de 2008

DESPEDIDA

Antonio, donde quiera que estés ahora, espero que seas feliz.

Don´t stop the music.

viernes, 3 de octubre de 2008

CALAMARO

Piénsalo un segundo.
La mejor postura en la vida es no esperar nada,
dejarse llevar a cada momento.
Este camino es muy corto para pararse a pensar,
si no tienes prejuicios ni esperanzas,
nada malo te puede ocurrir,
tan sólo puedes encontrar libertad.
Porque no me arrepiento de nada de lo que hice,
aunque lo comprendiera tarde...
fue una noche inolvidable, gracias por ese concierto,
gracias por devolverme a la realidad.

jueves, 2 de octubre de 2008

UNO. LA LLEGADA

Ya estoy en mi nueva ciudad. Por primera vez en 23 años he estado sola de verdad, ha sido aterrador y liberador por igual. Nadie cerca para vivir, hablar, estar o dormir. Paseas por calles nuevas, por otros ambientes que no son los tuyos, al lado de gente desconocida. Eres totalmente anónimo, sabes que nadie te va a saludar, que no puedes más que depender de tí. La libertad así es absoluta, no hay problemas, encuentros desagradables, sitios inevitables, puedes cantar por la calle que nadie te dirá nada, eres libre de juicios y críticas porque nadie te importa aquí.
Pero poco a poco, va quedando demasiado tiempo libre para pensar... y empiezas por lo que has estado evitando todo el verano, volviendo a asaltarte una y otra vez las mismas preguntas. Luego vienen los recuerdos con tus amigos así como lo que piensas les gustaría de la ciudad e, inconscientemente, haces una lista, acabando por mezclar todo: la familia que has encontrado en el piso de estudiantes, lo que le gustaría la tienda de comics a tu amigo, el periódico alternativo que cogerían, la buena imagen que haría el fotógrafo en esa playa, la liberación que encontraste sin buscar en aquel concierto...
¿Hasta qué punto eres libre cuándo comienzas de cero? Quizás los problemas se queden lejos, pero el resto estáis presentes aquí a cada instante. Es posible que esté sola pero no lo siento así, hay nostalgia, sin embargo, solo puedo sonreír cuando os recuerdo.
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Hablando de cosas más superfluas, llueve todos los días, hoy incluso ha nevado un poco. Luego sale el sol pero sigue haciendo frío, se nota que no soy de aquí porque la gente va en chanclas, con pantalones cortos... y yo voy con deportivas, manga larga, una chaqueta... el frío es muy distinto al de zaragoza. La ciudad tiene un punto de decadente que me recuerda a la película los lunes al sol, pero llegas a la playa y solo ves a gente haciendo surf, es un contraste extraño. Toda la ciudad está llena de ese tipo de contrastes. Tienes calles que se caen a trozos, las casas sucias y abandonadas, nadie paseando... mientras muy cerca están grandes avenidas llenas de palmeras, mansiones con chicos saliendo con neoprenos y tablas de surf, gente trajeada...
No hay mucho movimiento social, las pocas bicis que hay solo se acercan a la calzada para cruzar de acera. Pinta un poco negro, pero bueno, son los primeros días, los comienzos son siempre duros.








viernes, 12 de septiembre de 2008

MUJER QUE DICE CHAU


Me llevo un paquete vacío y arrugado de cigarrillos Republicana y una revista vieja que dejaste aquí. Me llevo los dos boletos últimos del ferrocarril. Me llevo una servilleta de papel con una cara mía que habías dibujado, de mi boca sale un globito con palabras, las palabras dicen cosas cómicas. También me llevo una hoja de acacia recogida en la calle, la otra noche, cuando caminábamos separados por la gente. Y otra hoja, petrificada, blanca, que tiene un agujerito como una ventana, y la ventana estaba velada por el agua y yo soplé y te ví y ése fue el día en que empezó la suerte.

Me llevo el gusto del vino en la boca. (Por todas las cosas buenas, decíamos, todas las cosas cada vez mejores, que nos van a pasar).No me llevo ni una sola gota de veneno. Me llevo los besos cuando te ibas (no estaba nunca dormida, nunca). Y un asombro por todo esto que ninguna carta, ninguna explicación, pueden decir a nadie lo que ha sido.


Eduardo Galeano (De "Vagamundo", 1973). No hace falta decir para quién es, tan solo añadiré una cosa. Tuviste compañera y la despreciaste, la vida no hace pasar un tren dos veces.

martes, 9 de septiembre de 2008

DOS. EL AULLIDO DEL LOBO ESTEPARIO

Y el lobo se convirtió en serpiente, en víbora aspid dispuesta a morder. Culebreante, venenosa, se acercó silenciosamente hacia la loba que dormía confiada.
Fue un mordisco rápido, hecho sin cuidado, la loba solo notó algo entre su pelaje, se fue envenando poco a poco. El aspid se había alejado ya, no había esperado a ver la agonía, le había picado por placer, marchándose sin ningún atisbo de preocupación.
La loba se despertó, era muy fuerte pero el veneno ya inundaba todo su cuerpo. Miró a su alrededor y comprendió que había pasado. Arrastrándose penosamente salió de la lobera, el resto de alimañas la esperaban, esperaban que le llegara la muerte y devorarla.
Débil, casi muerta, no quiso dejarse morder. En un último esfuerzo, se irguió sobre sus cuatro patas y los miró desafiantes, con los dientes blancos fuera como advertencia.
Detrás de ella, oyó unos pasos, se volvió viendo a otro hermano lobo. Este se puso a la par para que ella se apoyara en él hasta llegar a su destino.
No estaba allí para quedarse, sólo para ayudarla a llegar al final. En la orilla del río la dejó suavemente en el suelo, le acarició el hocico y se marchó. Se acercó más a la orilla hasta dejarse caer en la corriente. Nadie la mataría, ella sería quien elijiera el momento así como la forma de su muerte.